
En Marcelo T y Paraná
hay un pequeño kiosco
se vende alguna revista
sin la razón de la tarde
el sol le dá de costado
y el eterno está sentado
con la camisa descubierta
y un pecho de crucifijos
todo el año está tostado
como un bronce el kiosquero
sobre su banco de madera
a veces se mueve un poco
cuando la luz se le escapa
y así pasa las tardes
hasta el fin de sus días
víctima de un hechizo
con un rayito de sol
en la mano
hay un pequeño kiosco
se vende alguna revista
sin la razón de la tarde
el sol le dá de costado
y el eterno está sentado
con la camisa descubierta
y un pecho de crucifijos
todo el año está tostado
como un bronce el kiosquero
sobre su banco de madera
a veces se mueve un poco
cuando la luz se le escapa
y así pasa las tardes
hasta el fin de sus días
víctima de un hechizo
con un rayito de sol
en la mano
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